El anhelo de la felicidad del hombre

by mariapizarroescabia

 

fotoEl anhelo de la felicidad del hombre

“El arte no sirve para nada, pero estremece el alma humana”, esta premisa filosófica puede experimentarse al observar el Friso de Beethoven de Gustav Klimt, una obra de dimensiones gigantescas para expresar aquello que el hombre esconde en su corazón: el deseo de plenitud.

“El anhelo de felicidad se sacia en la poesía. Las artes nos transportan al reino ideal, fuente única de alegría pura, de pura felicidad, de puro amor. Coro de ángeles en el paraíso. Himno a la Alegría”, así describe el catálogo de la XIV Exposición de la Secesión el tercer panel del Friso de Beethoven, compuesto por Anhelo de felicidad, Las fuerzas enemigas y Música. Este tercer panel tiene la huella de un verso de la “Oda a la Alegría” de Schiller. Las tres artes supremas nos conducen al coro de ángeles, integrado por tres filas de figuras femeninas vestidas con largas túnicas doradas, situado en un prado de brillantes flores. A continuación nos encontramos con el caballero armado que se ha despojado de su armadura y se funde en un abrazo con una mujer. El abrazo tiene lugar en un útero, se trata del triunfo del amor sobre las fuerzas hostiles.

El Friso fue creado para la XIV Exposición de la Secession vienesa de 1902, organizada en torno a la estatua de Beethoven esculpida por Max Klingeres. Se trata de una gran composición articulada en una serie de episodios simbólicos sobre la salvación de la humanidad a través del arte. Para el Friso, Klimt se inspiró en la interpretación de la Novena Sinfonía que hizo Richard Wagner en 1846 y en la letra del Himno a la alegría de Schiller, al que Beethoven puso música en el coro que cierra la obra. Al mismo tiempo, el plan del Friso está inmerso en la tradición barroca: se trata, también en él, de la superación del mal y de las fuerzas hostiles al hombre mediante el bien.

DESCRIPCIÓN
(Del catálogo de la XIV Exposición Beethoven, en la  Secession, 1902)

El anhelo de felicidad (las figuras suspendidas: n. del a.). Los sufrimientos de la débil Humanidad (la niña de pie y la pareja arrodillada). Las súplicas de la Humanidad al fuerte y bien armado (el caballero), la compasión y la ambición como fuerzas internas de los impulsos (las figuras femeninas detrás de él), que le mueven a luchar por conseguir la felicidad.

Las fuerzas enemigas. El gigante Tifeo, contra el que incluso los dioses lucharon en vano (el monstruo que se asemeja a un simio); sus hijas, las tres Gorgonas (a su izquierda). La Enfermedad, la locura, la Muerte (las cabezas como de muñecos y la anciana tras ellas). La Lujuria, la Impudicia, la Desmesura (las tres figuras femeninas de la derecha junto al monstruo). La pena aguda (la que se encuentra en cuclillas). Las ansias y los deseos de los hombres, que se alejan volando por encima.

El anhelo de felicidad encuentra reposo en la poesía (las figuras suspendidas se encuentran con una mujer que toca la cítara). Las artes (las cinco figuras de mujeres dispuestas una sobre otra, algunas de las cuales señalan al coro de ángeles que canta y toca) nos conducen al reino ideal, el único en el que podemos encontrar alegría pura, felicidad pura, amor puro. Coro de los ángeles del Paraíso. ‘Alegría, hermosa chispa de los dioses’. ‘Este beso para el mundo entero’.”

Klimt no personifica en ningún momento ese anhelo de plenitud en Dios, no busca la raiz de esa necesidad sino que indaga en la satisfacción de un deseo y lo descansa en las artes. Sin embargo, junto al hombre que descansa en la poesía, un coro de ángeles canta y se intuye el Paraíso…quizá porque el hombre no es capaz de encontrar en el mismo aquello que anhela su corazón.

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