Miserere de Allegri

by mariapizarroescabia

 

La misericordia del Ser

Miserere. Sólo ante la Misericordia llegamos a reconocer nuestro pecado, sólo ante el abrazo del Padre que nos crea de nuevo. El canto de Allegri, con su pureza cristalina y un impulso atrevido, se apoya por completo y se confía en los brazos de la Misericordia. Podemos pedir Miserere sólo teniendo la mirada fija en su Presencia, sin detenernos en el error que hemos cometido. Es suficiente con esto: no puedes quedarte ni un solo instante prisionero de tu pecado. «Miserere»: casi como si el canto se suspendiera y nos quedáramos absortos, pero en realidad penetramos en el corazón del canto.

Pensemos en un niño que, después de un error, se refugia, sollozando, en los brazos de su madre: su dolor no es por la equivocación cometida, sino por el temor de haber podido perder esa presencia. De la misma manera asomará en ti el dolor, empezarás a sentir dolor por esto o aquello; entonces, probarás la verdadera naturaleza del dolor. Su verdadera naturaleza es la de ser el comienzo del amor. De hecho, mientras la belleza o el objeto del amor son tan sólo algo atractivo, nuestra experiencia es como cuando en un día sereno hay cierta calima: hace sol, pero hay un velo; el cielo está sereno, pero se interpone un filtro que con el dolor se esfuma, que sólo se desvanece en el dolor. Después, la mirada y la contemplación de la verdad continúan, como continúa el silbido, el sonido agudo del dolor. Sin dolor no existe verdad.

Si no me descubriese tan pecador, tan diferente del Padre, como alguien que huye, como un hijo pródigo que se marcha, que desperdicia lo que el Padre le ha dado – continuamente olvido cómo el Padre me trata, lo olvido en el día a día viviendo contigo-, no sabría con verdad quién soy y, por tanto, no podría sostener con verdad quién es el Misterio. No podría descubrir que es Misericordia. Esta es la revelación mayor y la más “explosiva”: que el abrazo del Padre alcanza a todos como salvación. La figura de Cristo es el rostro del Padre misericordioso, la misericordia del Ser, porque el Ser es misericordia. Entonces, aunque uno estuviese harto de errores, se aferra a Él.

El Miserere de Allegri expresa el dolor verdadero, el despuntar de un dolor que culmina con el tiempo en gratitud. Un dolor que madura como una semilla: germina y, al desarrollarse, florece en gratitud. Miserere, semilla de un dolor que culmina en la gratitud por ser amados, en el reconocimiento y la aceptación de que somos amados. De ahí nace algo: si acepto que Otro me ame, yo a mi vez amaré. Brota una respuesta amorosa, ya que saber que soy amado me mueve a obrar, a crear, a trabajar. El primer alimento del amor –cuya esencia original es aceptar ser amado- es el dolor por ver que esta aceptación no plasma y no determina todo en mí.

El ideal del amor no es eliminar todos los pecados, el ideal es mirar a Cristo, si queremos vencer de verdad incluso el pecado más grande. De lo contrario, no es verdad que queremos vencer nuestro pecado; lo que queremos es darnos el gusto de decir: «Lo he conseguido yo». Sin embargo decir: «Sólo Él es» exige la humildad de un mendigo.

Comentario de Luigi Giussani al Miserere de Allegri