LEOPARDI Y VAN GOGH

by mariapizarroescabia

“No poder estar satisfecho por cosa terrena. Ni siquiera, por el mundo entero. Considerar la inmensidad inabarcable del espacio, el número y la mole de estrellas y encontrar que todo es poco, pequeño para la capacidad del alma. Imaginar el número de mundos infinitos, y el universo infinito y sentir que nuestro ánimo y nuestro deseo son más grandes que el universo; y acusar siempre la insuficiencia y nulidad de las cosas, y padecer carencia, vacío, y aburrimiento, paréceme el mayor signo de grandeza y de nobleza que se puede ver en la naturaleza humana”.

Giacomo Leopardi, Zilbadone.

Vicent van Gogh, La noche estrellada (1889). Museo de Arte Moderno, Nueva York.

A diferencia de Gauguin, Van Gogh se resistía a pintar composiciones de tema cristiano de su propia invención; pero no renunció a copiar cuadros religiosos de Rembrandt o Delacroix, ni a introducir un simbolismo místico latente en sus retratos y paisajes.               El tema de la noche estrellada le sirvió en este sentido. Ante todo, era un desafío a toda concepción estrictamente óptica y naturalista de la pintura; pues la oscuridad de la noche roza los límites de lo representable. Pero además, el nocturno podía expresar la superación del tiempo y el anhelo de eternidad. Van Gogh creía que la muerte podía ser sólo el umbral de otra vida, el comienzo de un viaje a las estrellas, donde se continuaría la existencia en su nivel superior (en sus cartas compara el cielo estrellado con un mapa con las ciudades a las que uno puede dirigirse). Este paisaje es una imagen de la muerte, pero no un memento mori pavoroso ni un apocalipsis donde el cielo se viene abajo, como a veces se ha interpretado. Van Gogh no quería pintar la noche en blanco y negro, como ausencia de color, sino con colores más intensos y exaltados que el día. Con tales colores pretendía conjurar el terror y ofrecer una imagen embellecida, eufemística, de la muerte como promesa de paz y vida eterna.

“EL INICIO DE LAS VANGUARDIAS: DEL IMPRESIONISMO AL FAUVISMO”, Guillermo Solana.